La especialista subrayó que las trabajadoras del hogar representan un pilar indispensable para la economía nacional, por lo que urgió a concretar políticas de corresponsabilidad activa entre el Estado, el mercado y la sociedad
Patricia Carrasco En la víspera del Día Internacional del Trabajo Doméstico, especialista e investigadores reiteraron que en México 2.4 millones de trabajadoras del hogar remuneradas desempeñan sus labores en condiciones de alta precariedad laboral y económica.
A pesar de que este sector es la fuerza motriz que permite a millones de familias salir a realizar sus actividades cotidianas, la falta de garantías atenta directamente contra su propia movilidad social.
En el marco de esta conmemoración, la investigadora asociada del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) y directora de GENDERS, Mónica Orozco Corona, advirtió sobre la estrecha vinculación entre el mercado de trabajo y las tareas domésticas no remuneradas.
De acuerdo con el estudio «Movilidad social y cuidados: un vínculo inseparable», publicado por el CEEY, por cada hora que se destina al trabajo regulado para generar ingresos en el país, se requiere estrictamente otra hora de trabajo doméstico y de cuidados al interior de los hogares.
Ante este panorama, la especialista subrayó que las trabajadoras del hogar representan un pilar indispensable para la economía nacional, por lo que urgió a concretar políticas de corresponsabilidad activa entre el Estado, el mercado y la sociedad.
Los tres grandes retos del sistema de cuidados en México
El informe elaborado por el CEEY identifica los principales obstáculos estructurales que genera la actual distribución de las tareas del hogar:
- Freno a las oportunidades: Las cargas de cuidado impactan de forma directa el gasto familiar, restringiendo el acceso a la educación y limitando la inserción plena en el mercado laboral.
- Brecha de género y desigualdad: La responsabilidad recae desproporcionadamente en las mujeres de forma no remunerada, afectando gravemente sus trayectorias de desarrollo profesional y social.
- Impacto en la salud: La falta de esquemas compartidos genera un desgaste físico y mental significativo en quienes proveen la asistencia al interior de los hogares.
Ante este escenario, el centro de estudios concluyó que para romper el ciclo de pobreza y estancamiento resulta indispensable consolidar la incorporación obligatoria de este sector a la seguridad social y articular un Sistema Nacional de Cuidados financiado con servicios públicos eficientes.

