México, 2.5 millones de trabajadoras del hogar enfrentan una de las relaciones laborales más desprotegidas del país: el 95% opera en la informalidad y menos del 5% cuenta con seguridad social, pese a que la ley lo exige desde 2022.
Cuando esa relación termina por decisión del empleador, las obligaciones económicas dependen de un factor que pocos conocen: si el despido tiene o no causa justificada.
Despedir a una trabajadora del hogar en México no es un trámite libre de costos ni de consecuencias legales. La Ley Federal del Trabajo (LFT) establece con precisión qué debe pagarse, cuándo y bajo qué condiciones, y el incumplimiento puede convertir un despido válido en uno injustificado con solo omitir un papel.
La confusión más frecuente entre empleadores es tratar ambos términos como sinónimos. La LFT los distingue con claridad.
El finiquito es el pago que corresponde en cualquier terminación de la relación laboral, sin importar la causa: incluye los salarios devengados y no pagados, las vacaciones proporcionales no gozadas, la prima vacacional y el aguinaldo proporcional al tiempo trabajado en el año. Se paga incluso si la trabajadora renuncia voluntariamente.
La liquidación, en cambio, solo procede cuando el despido es injustificado. Es decir, cuando el empleador da por terminada la relación sin acreditar alguna de las causas previstas en el artículo 47 de la LFT.
Por ejemplo, en el caso de 6 meses estos serían los costos estimados con un salario mínimo vigente:
aso 1: Despido injustificado
Finiquito (aplica siempre):
- Salarios pendientes: según días no pagados (variable, no se incluye)
- Aguinaldo proporcional: $315.04 × 15 días × (180/365) = $2,327.02 MXN
- Vacaciones proporcionales: 12 días × (180/365) = 5.9 días × $315.04 = $1,858.74 MXN
- Prima vacacional: $1,858.74 × 25% = $464.69 MXN

