Ciudad de México.— Apenas 1 por ciento de las más de 2.3 millones de personas trabajadoras del hogar en México cuenta con un contrato laboral por escrito, de acuerdo con el informe Sosteniendo el cambio: Por un trabajo justo para las trabajadoras del hogar en México, elaborado por la red civil Unidas.
El documento señala que 96.6 por ciento del sector permanece en la informalidad, pese a los cambios legislativos registrados durante los últimos años para ampliar sus derechos laborales y acceso a la seguridad social.
Nueve de cada 10 personas que realizan trabajo del hogar son mujeres. El sector representa alrededor de 10 por ciento de las mujeres trabajadoras del país.
Los datos muestran que las mujeres concentran la mayor parte de una actividad relacionada con la limpieza, preparación de alimentos, cuidado y mantenimiento de los hogares. Sin embargo, una proporción reducida cuenta con mecanismos formales que reconozcan la relación laboral.
Néstor Genis, coordinador de Inclusión en Ethos y autor del informe, señaló que existe una brecha entre los cambios establecidos en la legislación y las condiciones que enfrentan las trabajadoras.
“La gran mayoría de las trabajadoras no están viendo reflejada toda esta nueva legislación en condiciones laborales dignas con trabajo justo, la gran mayoría sigue en la informalidad”, afirmó.
El informe también señala que la afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se mantiene alrededor de 60 mil personas. Es decir, menos de 3 por ciento del total estimado de trabajadoras y trabajadores del hogar.
Un trabajo necesario para millones de hogares
Ariana González Rodríguez, técnica académica del Centro de Investigación y Estudios de Género de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, señaló que históricamente las trabajadoras del hogar han enfrentado exclusión y discriminación.
La especialista explicó que esta situación está relacionada con una construcción sociocultural que asignó a las mujeres responsabilidades vinculadas con el trabajo doméstico y los cuidados.
La académica también identificó la invisibilización del trabajo doméstico como uno de los problemas que enfrenta el sector. Según explicó, esto ocurre cuando la actividad no se reconoce como una relación laboral y, por ello, no recibe el mismo reconocimiento que otros empleos.
La especialista destacó la importancia de considerar las remuneraciones, las jornadas y el volumen de actividades que realizan las trabajadoras.
Seguridad social y contratos siguen pendientes
Los avances legales comenzaron a partir de 2018, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucional la exclusión de las personas trabajadoras del hogar del régimen de seguridad social.
Posteriormente, en 2019 se modificó la Ley Federal del Trabajo y se establecieron obligaciones relacionadas con la contratación y los derechos laborales de este sector.
Entre estos cambios se encuentra la obligación de incorporar a las personas trabajadoras del hogar al IMSS.

